- Diseño: Bicifulleros
- Recorrido: Guadalajara - Marchamalo - Usanos - Fuentelahiguera - Málaga del Fresno - Malaguilla - Pequeño Mortirolo - Puebla de Beleña - Humanes de M. - Yunquera - Marchamalo - Guadalajara.
- Distancia: 81,5 Kms.
- Desnivel acumulado: 800 m.
- Tiempo: 3:16:08
- Modalidad: Carretera
Me levanto y repito la rutina de cada Domingo. Miro por la ventana, incluso salgo al balcón a comprobar la temperatura. Son las 7 a.m. y la luz del amanecer indica que brillará el sol y tendremos buena temperatura. Puntuales, por los pelos, nos vamos reuniendo en torno a la primera rotonda que enlaza Guadalajara con Marchamalo.
- Y, dígame, ¿por que el título Super Grupper?. La canción de ABBA ¿no era Super Trouper?.
- Pues sí. Simplemente quería hacer un juego de palabras que sonaran a ello, e indicar que en esta ruta llegamos a ser nueve bicifulleros. Bueno, seis y tres amigos que nos acompañaron.
Hacía tiempo que no éramos una "grupetta" semejante y, la verdad, un buen grupo da ánimos en todos los sentidos.
Salimos de Marchamalo y llega la primera subida dirección a Usanos. El Grupper, fiel a su estilo, se va estirando, estirando, estirando... Los "Pro" a buen ritmo, entrenan sus estrategias. Los "abuelos" a lo nuestro que, en ciclismo, guardar es de sabios. Me quedo con Zque que para eso somos "quintos" y ¿para que penar si luego lo puedo pagar caro?. Reunión en el llano y dejemos que trabajen los que tienen más fuerzas. Poco antes de Fuentelahiguera tomamos, a la derecha, la variante que nos baja hasta Málaga del Fresno. En realidad no todo es bajar. En medio de dicho tramo hay una corta y exigente subida, "El reventón". Se repiten las estrategias de la subida anterior y bla, bla, bla... ja ja ja.
De Málaga a Malaguilla decidó que hay que endurecer la llegada a la subida conocida como El pequeño Mortirolo... 0,8 kms a una media del 8,5% que, la verdad, se pueden atragantar a cualqueira. En realidad, desde Málaga hasta dicho Mortirolillo vas en constante ascensión y el buen ritmo, aunque se que lo voy a pagar, lo pongo para que los "guerreros" no lleguen tan frescos a la base del puertecillo.
Dicho y hecho. Tiro y tiro y nadie intenta ponerse por delante. Zque y Ángel, que tienen que volverse pronto hoy, se lo toman con relajación para acabar la corta ascensión con la misma tranquilidad. Desde ese punto se vuelven hacia casa y el resto seguimos con la ruta prevista.
Pero, retomemos el kilómetro anterior. A escasos trescientos metros de empezar la cuestecilla, Gonzalo, que conoce muy bien el percal, decide llevar a cabo un pequeño ataque que, en realidad, es solo una broma para que nos riamos un poco a costa de esos "incendiarios" que están a la que saltan, y nunca mejor dicho. En este punto de la ruta si que aparecen los temidos Dioses Olímpicos. Hefesto para los griegos, Vulcanus para los Romanos. Alf y Rubén, Rubén y Alf, que tanto montan montan tanto, no están por la labor de ceder un metro el uno al otro. No me da tiempo ni a ver quien de los dos llega primero. Doy por "ganador" a Rubén, la juventud es un grado... ja ja ja. José Luis intenta apretar su ritmo y Gonzalo no se queda atrás. Nuestro "eterno joven", Palibis, resiste las envestidas de José Luis y corona también con Gonzalo. Les sigue Paco y después subo yo, sin pausa, sin prisa, sin "". Parada en el llano para tomar una barrita, reponer energías y aclarar otras necesidades.
El resto de la ruta discurre en animado pedaleo y aunque voy haciendo un poco la goma, y pagando el esfuerzo anterior, la ayuda de Rubén me acopla y el grupo va rodando compacto. Los kilómetros, finalmente, se dejan más a la improvisación que a lo previamente ideado, aunque ya buscando la vuelta a casa... o, ¿por que no?, buscando recuperar fuerzas en forma de hidratación.
Como siempre, en las cercanías de Marchamalo, los díscolos fogoneros deciden que no hay "patata" que no se pueda batir de un día para otro. Bueno, para que voy a explicar nada, cosas del Strava y bla bla bla... yo sigo haciendo la goma y ¡tan feliz!, oiga.
Pero, retomemos el kilómetro anterior. A escasos trescientos metros de empezar la cuestecilla, Gonzalo, que conoce muy bien el percal, decide llevar a cabo un pequeño ataque que, en realidad, es solo una broma para que nos riamos un poco a costa de esos "incendiarios" que están a la que saltan, y nunca mejor dicho. En este punto de la ruta si que aparecen los temidos Dioses Olímpicos. Hefesto para los griegos, Vulcanus para los Romanos. Alf y Rubén, Rubén y Alf, que tanto montan montan tanto, no están por la labor de ceder un metro el uno al otro. No me da tiempo ni a ver quien de los dos llega primero. Doy por "ganador" a Rubén, la juventud es un grado... ja ja ja. José Luis intenta apretar su ritmo y Gonzalo no se queda atrás. Nuestro "eterno joven", Palibis, resiste las envestidas de José Luis y corona también con Gonzalo. Les sigue Paco y después subo yo, sin pausa, sin prisa, sin "". Parada en el llano para tomar una barrita, reponer energías y aclarar otras necesidades.
El resto de la ruta discurre en animado pedaleo y aunque voy haciendo un poco la goma, y pagando el esfuerzo anterior, la ayuda de Rubén me acopla y el grupo va rodando compacto. Los kilómetros, finalmente, se dejan más a la improvisación que a lo previamente ideado, aunque ya buscando la vuelta a casa... o, ¿por que no?, buscando recuperar fuerzas en forma de hidratación.
Como siempre, en las cercanías de Marchamalo, los díscolos fogoneros deciden que no hay "patata" que no se pueda batir de un día para otro. Bueno, para que voy a explicar nada, cosas del Strava y bla bla bla... yo sigo haciendo la goma y ¡tan feliz!, oiga.


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